lunes, 23 de agosto de 2010

dieciocho

Disculpen mi alargada ausencia, estuve con muy poco tiempo estas últimas semanas y por eso no podía terminar esta historia como para publicarla. Pero bueno, aca esta. Espero les guste:




Hace ya un par de meses que salia con este grupo de amigos. Era parte del grupo, aunque siempre se sintio como uno de afuera. Hoy era una de sus tipics salidas. Estaban en la casa de Daniel, estaban casi todos. Tomaban unas cervezas bien frias, charlaban de lo dificil que era elegir una carrera, de como se les estaba cayendo todo el peso del mundo encima (era un poco exagerado, pensaba el, pero en cierto sentido tenian razon).

Mientras les decia porque estaba decidiendo dedicarse a la musica y presentaba su defensa ante los acusadores de tal locura entro Julieta (pero claro el no lo sabia porque no la conocia todavia) y el siguio hablando mecanicamente mientras se asombraba de la belleza de la chica nueva. Nunca antes habia visto una chica tan linda, pensaba. Ella saludaba a todos con una sonrisa cautivante. La siguio de reojo hasta que se sento en la ronda luego de haber saludado. Parecia no haberlo visto, aunque para estas cosas las mujeres tienen como un sexto sentido, asique por ahi lo vio. La charla siguió pero naturalmente el no le presto atención. Estaba fascinado con Julieta.

Como era costumbre, fueron a acompañar a las chicas a tomarse el colectivo y luego fueron a jugar al pool. Cuando llego a la casa se puso a escribir poemas y a componer en el piano. Obviamente los vecinos amenazaron con llamar a la policia y tuvo que dejarlo (la ultima vez que paso eso tuvo que pagar una multa y casi pasa una noche en la comisaria). Resignado se fue a tomar el whisky que su mama guardaba en la alacena mientras meditaba. Por si se le ocurria algo tenia papel y una bic. Mañana podria probar las ideas en el piano.

Bostezaba y miraba el reloj: 11:30 marcaba. Se habia quedado dormido para ir al colegio otra vez. Como vivia solo con la madre y ella casi nunca estaba no importaba mucho. Uno de estos dias se iba a quedar libre. Pero eso no parecia preocuparlo mucho. Luego de dar varias vueltas en la cama finalmente decidio levantarse. Mientras tomaba mate termino de componer las ideas que habia tenido anoche. Su amor por esta chica le daba inspiracion. Nunca antes le habian fluido tan facilmente las ideas. Estaba asombrado con las ideas que le salian (eso que estaba sobrio, pensaba). Estuvo hasta la tarde sin parar, se habia olvidado de comer, estaba hecho una maquina de componer. Tenia hojas tiradas por todo el living, del piano al saxo. Era impresentable la casa, había un lío digno de un genio.

No podia dejar de pensar en Julieta. Tenia que verla, hablar con ella. Era una necesidad que crecia y en cualquier momento estallaría. Agarro su buzo y se fijo cuanto tenia en la billetera antes de salir. Cuarenta pesos no era mucho pero para un cafe le alcanzaría. Mientras pedaleaba por la Av. Pioneros fijandose que ningun inutil lo atropellara pensaba todas las situaciones posibles y que decir o hacer en cada una. Cuando golpeaba la puerta de Julieta se le olvidaron todas las "tácticas" y tuvo que resignarse a usar sus instinctos que despues de todo suelen ser buenos para estas situaciones.

Cuando le abrió la puerta se veia un poco sorprendida, pero se ve que se acordaba de él porque lo hizo pasar con una sonrisa mientras ella se iba a su cuarto a ponerse un abrigo. Esperando en el living, viendo las fotos familiares la forma en que estaba decorada la casa, todo le daba la impresión que tenía una familia muy diferente a la suya. Daba la impresión de ser una "familia perfecta" (aunque todos sabemos muy bien que no existe una familia perfecta, solo mejores y peores) y su familia en cambio...  ahí bajaba ella. Se veía hermosa, si pudiese haber visto su cara cuando la miraba bajar le hubiese dado vergüenza, pero a ella le pareció dulce.

Cuando llegaron al Mamuschka, había poca gente asique pudieron elegir una mesa junto a la ventana donde tenían una excelente vista del lago y las montañas teñidas del atardecer que le agregaba un toque mágico al momento. Charlaban, reían, se conocían, se enamoraban. Los miraba y tengo que admitir que envidiaba un poco su felicidad, el amor que sentían hacia el otro. Pero eso no es lo que les quería contar, no son mis psicólogos. Además los psicólogos no podrían hacer nada con nosotros, no se puede tratar lo que no conoces...

Bueno, volviendo a lo que quería contarles, les birllaban los ojos, bromeaban y se olvidaban del tiempo. Ya a la noche decidieron volverse. Cuando llegaba a la casa de Julieta se miraban a los ojos y desviaban la vista como con vergüenza. Estaban tan nervisos pobres, no sabían como empezar. Tímidamente, y con un poco de torpeza de inexpertos se empezaron a besar bajo la tenue luz que les daban la luna y las estrellas. Con un último beso de adiós la dejo en la puerta y se fue con una inevitable sonrisa de satisfacción. Ella entraba a su casa un poco sonrojada con una mano en la boca y una sonrisita a medias. Se veían tan lindos, tan inocentes. Estaban viviendo un sueño.

Asi pasaron meses en que se veían casi todos los días. Con cada momento juntos ese amor que se tenían crecía y se hacía cada vez mas intenso. El poco tiempo que no estaban juntos era como una lenta tortura, insoportable y agonizante espera. Y yo como siempre, espectador incógnito, los miraba a ellos dos viviendo su fábula. De vez en cuando tuve que intervenir porque se distraían y podrían haber tenido accidentes feos. Y a su reloj le quedaba mucha arena todavía...   igual nunca notaron mi presencia, casi nunca se dan cuenta según lo que pude hablar con los míos.

Todavía me acuerdo su cara nerviosa en el espejo el día que se preparaba para la cena con sus padres, es decir, los futuros suegros. Tenía que salir todo perfecto, pensaba. Su mamá le había dicho que lo llevaría en el auto, cosa que rara vez le ofrecía, asique probablemente ella estaría contenta, creía él. En el viaje hacia allá imaginaba como podría ser la situación para poder anticiparse. Mientras tenía la vista perdida por la ventana del viejo Taunus de su mamá pensaba que contestar a cada pregunta que le harían.

Subió las escaleras de laja hasta la entrada con pasos casi pesados, casi lentos. Cuando tocó la puerta escuchó los pasos apurados y le abrió Julieta. Se quedó parado con una sonrisa en la puerta mirándola. Tenía  un peinado muy lindo, que claro él no tenía idea de como describirlo, y yo menos, pero sabíamos que estaba hermoso. El vestido negro y el chal plateado le quedaban muy bien. El corte del vestido y el escote disimulado resaltaban la belleza que ya estaba ahí. Luego de intentar de decirle con un poco de torpeza lo hermosa que se veía entro. La mesa estaba puesta. A él le parecía como si fuese navidad o alguna fecha así porque no estaba acostumbrado a tanta formalidad, fineza, o como quieran llamarlo. Claramente eran muy diferentes. ¿Que habrá visto en mi? decían sus pensamientos.

Se sentaron a esperar en el living. Se miraban casi sin decir nada. Se notaba que los dos estaban nerviosos, él lo podía ver en sus oscuros ojos. Ella se daba cuanta porque parecía no encontrar una posición cómoda para sentarse, como un perro dando vueltas para acostarse pensaba ella con media sonrisa. "¿Que pasa?"...  "nada ". Tonta y simple mentira, los dos lo sabían. No importaba. Estaban felices y nerviosos a la vez por el paso que estaban dando. Todo el resto podía esperar por ahora.

La cena estuvo todo muy bien, pensaba. Estaban todos bastante felices, o por lo menos eso parecía. De a poco se iba relajando al ver que no era tan terrible después de todo. Parecían gente muy agradable. Ya ni se acuerda de que hablaban. Mas que nada hablaban los padres de ella, el estaba muy callado, sin saber de que hablar, tan solo comentaba para hacer saber que estaba prestando atención (no valla a ser que se ofendan). Después de la cena lo invitaron a tomar un café. Ahí vinieron las preguntas y los momentos incómodos. Y el peor de todos fue el: ¿que estudias? ¿de que trabajas?....   silencio incomodo..  sabía que no le iba a gustar, pero no podía mentirle. "Soy músico"..   podía ver el cambio de expresión en la cara del padre, la mamá tocándole la mano como queriendo decir algo que ya habían hablado, capaz un yo te dije o un no le digas nada. Al rato se fue con un gusto amargo de la visita. Esa vida perfecta y esa ilusión se oscurecieron instantáneamente, se cayeron como puente construido sobre arena. Tenía una sensación horrible...

Al otro día ella había llamado. Había estado llorando, estaba desconsolada, estaba triste. Le habían prohibido  seguir viéndolo. Le habían roto el corazón a ambos. Pero esa prohibición ya todos sabemos es tan inútil como querer retener a un oso por ponerle una correa de perro. Quedaron en que se verían a escondidas, vivirían corriendo lo sabían, pero no podían dejar esto que habían construido con pasión. Buscarle la vuelta, la forma de romper las reglas y no ser atrapado, sí, pero jamás abandonar.

Pero como los padres no son tontos y seguramente han hecho todas las que estaban haciendo estos dos, se adelantaron a la jugada y sabían cuando Julieta estaba saliendo por la puerta casi furtivamente que se iba a verlo a las escondidas. Él pobre se quedo esperando horas en el frío hasta que imagino lo que había pasado. Se fue para la casa de Julieta cuando ya era de noche buscando la ventana de ella, tratando de que nadie lo viera. Le tiró una piedra envuelta con una nota y salió corriendo. Frustración, ira, tristeza y amor juntos eran una sensación rara y poco placentera en su pecho que ardía. ¿Que iba hacer? esto no podía seguir así, claro que no. Por lo menos no por mucho tiempo. Ya se le iba a ocurrir algo.

Lo habían planeado bien. Él estaba esperando en la esquina como habían dicho. Tenía todo lo que necesitaba en su mochila y su bolso. La ansiedad y los nervios lo estaban matando esa noche. ¿Si nos agarran? nos matan..  mas que nada a mi..    Igual todo había salido mejor de lo que podría haber pedido. Sus tíos en Córdoba estaban felices de poder ayudarlos, hasta había conseguido un pasaje barato y a la madrugada cosa de irse antes de que alguien pudiese darse cuenta de lo que había pasado. Había conseguido hasta un trabajo para tocar en un bar y-  Ahí estaba ella y sus bolsos. Se besaron y salieron corriendo para la terminal de ómnibus. Tenían 30 minutos de caminata con el peso de los bolsos. Tenían que apurarse. Los dos tenían miedo, pero lo ocultaban. Tenían miedo e incertidumbre de lo que pasaría de aquí en adelante. Pero de una cosa estaban seguros y es que querían estar juntos, y nadie les iba a quitar eso. Y si esta era la única forma de estar juntos, que así sea.

Estaban en la terminal. De a poco se iba aclarando el cielo mientras esperaban. Los dos estaban callados, y no era por el cansancio. Tan solo esperaban agarrados de la mano. Ahí llegaba el ómnibus. Con cada bolso que cargaban en su mente el peso de la decisión que estaban tomando se hacía mas grande. Eso sí, tomaban coraje y agarraban el resto del equipaje.  Siendo las 5:02 de la madrugada el ómnibus partió casi vacío hacia Córdoba, rumbo a una nueva vida...

14 comentarios:

  1. Al acabar de leer tu historia, William, he pensado en Shakespeare, en "Romeo Y julieta".
    Tu Julieta es del siglo XXI, y además, con un final feliz, donde triunfa el amor y donde los prejuicios sociales, absurdos, acaban sucumbiendo ante la fuerza del cariño.
    Bella historia, amigo, me gustó.
    Un abrazo.

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  2. Qué bonita historia y que complicada. Es imposible ponerle trabas al amor, cuando es amor de verdad, nada ni nadie lo podrá detener. Me gusto el final, porque aunque la lejas un poco colgando yo me lo imagino precioso y que por fin viven su amor juntos para siempre....,¡ que quieres soy una romántica!.

    Besitos.

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  3. ¡Que aventura!

    Cuando se tienen pocos años, todo resulta un descubrimiento, pero con el paso del tiempo...¿Cómo les fue?
    ¿Vas a seguir la historia?

    Un saludo.

    mariarosa

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  4. Es bueno leer algo bueno y que trate de un amor,ultimamente todo el ambiente es atrofiacion y ya me hacia falta leer algo bueno.Buen laburo

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  5. Una historia bonita, con un final feliz. Yo también pienso que hace falta de vez en cuando.

    Besos

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  6. Hola william he entrado en tu blog!!! al fin amigo! y que historia he leido !! que dulce y hermosa historia, alguien dijo por alli el paralelismo con Romeo y Julieta , si pero con otro final! aquí está la esperanza y el amor , ese magnífico amor! un beso amigo y seguiré visitándote , perdón por no haberlo hecho antes, no podía-

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  7. Marisa: creo que me queda un poco grande la comparación con un grande como lo fue Shakespeare, jeje. Gracias por tus siempre bienvenidas palabras.
    Un gran abrazo!

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  8. Campoazul: que bueno que te haya gustado mi historia. Como siempre el lector juega una parte muy importante que es darle color y vida a cada frase y situación que lee. Las situaciones que vivimos y la forma que pensamos transforma todo y eso lo enriquece al cuento =)
    Besos!

    P.D: yo también soy un romántico!

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  9. Mariarosa: como suelo decir, la imaginación del lector es muy importante en todos los cuentos. Y yo por lo general suelo destacar eso. Cada uno lo puede imaginar como quiera.
    Gracias por pasarte!
    Saludos!

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  10. Mipersona: gracias! me alegra que te haya gustado. Como siempre, trato de no ser "uno más". Que bueno que se note!
    Saludos!

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  11. María: gracias por tus palabras! Saludos!

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  12. noesperesnada: gracias por haber pasado. Volve cuando quieras!

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  13. María Susana: que bueno leer tus palabras siempre cargadas con emoción devuelta. Es un gusto tenerte por acá.
    besos

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